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  • tri1976

La Conexión

Muchas veces llegan a mi consulta pacientes que preguntan por el tipo de terapia, por el tiempo de duración, por la rapidez de los resultados, necesitan saber cuando se va a acabar la ansiedad, cuando va a pasar el duelo, cuando podrán vaciar su mochila emocional para emprender un nuevo camino…

Siempre les digo lo mismo, los resultados dependen del tipo de terapia, de la duración y de la problemática que traigan a esta consulta, pero sobre todo dependen de la conexión que se establezca entre paciente y psicóloga

Hay veces que personas que creen que mi consulta es su salvación se van con la sensación que no “hemos conectado”, a esas personas no puedo hacer otra cosa, desde la honestidad, que derivarles a otro colega con quien si tengan la oportunidad de conectar porque si no se abren, si creen que no van a poder contar en mi consulta todo lo que les preocupa, les perturba, no habrá ningún resultado.

Si la conexión se establece, las emociones salen solas, las cosas más íntimas se verbalizan sin apenas esfuerzo (el esfuerzo de hacer un trabajo emocional está siempre presente, por supuesto!), las cosas que creían que nunca podrían explicar por vergüenza o pudor, salen solas y las trabajamos con sus dificultades, para poder transitar esas emociones, “repararlas” y algunas dejarlas fuera de nuestra vida, y otras retomarlas desde un punto de vista mucho más sano y menos tóxico.

Siempre explico a mis pacientes el primer día que comparo la terapia con un cambio de ropa, cuando llega el invierno toca sacar los jerseys, los pantalones largos, y guardar los tirantes y los bañadores, debemos sacar toda la ropa y decidir la que queremos que continue en nuestra vida una temporada más, alguna tendremos que coserla porque ya ni recordábamos que la habíamos guardado con un botón que se había caído y no habíamos cosido, otra la miraremos desde el cariño y desearemos guardarla, pero sabemos que hace ya 3 o 4 inviernos que no la hemos utilizado, y volver a guardarla solo nos hará ocupar un espacio innecesario, donde podría caber otra ropa nueva que si nos pondríamos si esa “sudadera” o ese pantalón no estuviera ahí acumulando polvo.

En la consulta hacemos cambio de ropa con emociones, sacamos todas, las revisamos, las lavamos, las transitamos, las cosemos, las reparamos, y las que no nos dejan avanzar las “tiramos”, les damos las gracias por habernos hecho llegar hasta este momento, pero aceptamos que nos las necesitamos y las sacamos de nuestras vidas.

Tengo pacientes que son grandes trabajadores emocionales, que me dan las gracias por superar ansiedad, o bloqueos, y siempre les digo lo mismo el trabajo lo han hecho ellos no yo, yo solo el armario, la lavadora, el hilo para coser el botón, pero quien mueve, maneja y trabaja las emociones son ellos.

Algún paciente me llama la Marie Kondo de las emociones, me hace sonreír, es cierto que puedo ayudarte a doblar tus camisetas para que donde caben ahora 10 quepan 25, pero si tú no sigues los pasos para doblarlas y mantener ese orden de nada servirá….

Encontrar a la psicóloga que te va ayudar a ordenar y transitar tus emociones, es como encontrar el amor de tu vida, o el piso de tus sueños, sabes cual es en cuanto lo ves….







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